7 jun. 2015

Un día en la Feria del libro

Érase una vez que se era, una joven risueña de cabellos castaños y rebeldes cuya verdadera pasión eran unos pequeños objetos, portadores de historias tristes, alegres, inimaginables... Estos pequeños objetos podrían parecer inofensivos pues, sólo estaban hechos de papel y de ilustraciones pero... Lo que muchos no saben es que, tras esas páginas de papel, se escondían palabras y las palabras tienen ese extraño poder de abrir tu mente, de hacerte cuestionar todo lo que en su momento creías. Las palabras tienen el poder de llevarte a nuevos mundos y de despertar en ti sentimientos profundos, en definitiva, las palabras tienen el poder de cautivar y cambiar a las personas.


Es quizá por eso que esta joven se sentía tan fascinada por ellas y no podía dejar de hacerse con más y más de estos extraños objetos de papel y palabras. Tanta fascinación tenía por ellos que, desde pequeña, contaba los días que quedaban para la feria anual en la que se exponían miles de estos libros para que todos pudieran adquirirlos con el incentivo de hacerlo a un precio más asequible. Muchos no comprendía qué tenía de especial pasarse el día andando de un lado a otro mirando portadas que te susurran al oído con voz melosa "cómprame a mi". Muchos no entendían porque cientos de personas se congregaban en un lugar lleno de gente, bajo el sol abrasador por conseguir una firma en uno de estos libros... Pero toda esta gente, sin duda, no entendía todo esto porque no había vivido la magia de los libros.

Este año, nuestra protagonista estaba especialmente feliz porque, tras dos años sin poder asistir a este encuentro, por fin, esta primavera podría acudir de nuevo a la llamada de los libros, podría sentir de nuevo esa inquietud por no poder decidir qué libro escoger porque, si por ella fuera, se los llevaría todos a su casa. Ese año sería incluso más especial porque compartiría ese increíble momento con una de las personas más importantes de su vida, su fiel paladín y compañero de juegos: Nacho. 

Pero no nos entretengamos mucho más porque, al fin y al cabo, esta no es la historia de la vida de nuestra protagonista, sino la crónica de ese día especial. La historia comienza con Nacho y Patricia encontrándose a las puertas del parque del Retiro en Madrid, bao un sol abrasador, que amenazaba con quemar su piel y sus ganas por pasar en este lugar toda la tarde. Como cada año, la Feria del libro estaba repleta de gente, de soñadores que, como ellos, ansiaban una firma en sus libros o, simplemente, querían nuevos libros con nuevas historias en las que perderse. Ellos se miraron a los ojos, haciéndose una promesa silenciosa, no podrían dejarse llevar mucho pues su saco de monedas no tintineaba precisamente por estar muy lleno. Se prometieron recorrer cada caseta del recinto en busca de aquel libro o, como mucho, aquellos dos libros que despertara en ellos la necesidad de tenerlos a toda costa, de no poder esperar ni un sólo instante más a perderse entre sus páginas. 
Pacientemente fueron recorriendo todas y cada una de las casetas de aquel lugar, buscando nuevas historias, señalando aquellas que ya habían leído y les habían fascinado. Y así, entre risas, libros y botellas de agua congelada que se calentaban en pocos minutos, fueron avanzando hasta llegar a la mitad de las casetas. En ese momento, no sabían bien si continuar hasta el final de su largo camino o dar media vuelta y ver únicamente la otra mitad de las casetas que tenían a su espalda pues el calor, el cansancio y el dolor de pies comenzaban a hacer estragos en su ánimo y, ya habían encontrado rarezas y anécdotas en esta primera mitad del viaje. Dicen que las decisiones son como el aleteo de una mariposa, inconstante e impredecible y, si nuestros protagonistas hubieran decidido dar media vuelta, el resto de su día y de sus vidas no hubiera sido el mismo.

Así pues, decidieron parar tan sólo uno segundo, alejarse por un instante de la constante marea de gente para saborear el tacto de la brisa corriendo entre los árboles y el fresco sabor del agua mojando sus paladares junto a un suave helado de nata y galleta. Tras este pequeño instante de cobardía, calor y cansancio, retomaron todas sus fuerzas y energías y e dispusieron a seguir su valiente camino en busca del libro perfecto para acompañarlos a casa y así, fue como llegaron hasta el stand de Plataforma Editorial, un stand lleno de libros que te decían a gritos que los llevaras a ellos contigo e ignoraras las súplicas de los libros de alrededor y otros, sin embargo, se mostraban más crueles aún susurrando con voz ladina.

   - No te conformes sólo con uno de nosotros- te susurraban al acercarte, mientras tú te perdías en las imágenes de sus portadas. - Tu felicidad será aún mayor si gastas todas tus tintineantes monedas y nos llevas a todos contigo. Piénsalo - te decían mientras te acercabas a admirar sus portadas- te descubriremos muchos mundo nuevos, te colmaremos de más historias y serás más feliz llevándonos contigo.

Patricia casi sucumbió a la tentación de aquellos libros que, encima, tenían a sus espaldas marcapáginas preciosos que te tentaban aún más. Había un libro entre todos ellos que le gritaba más fuerte que lo escogiera a él pero ella no se decidía por uno solo. Su fiel amigo Nacho la cogió por los hombros rompiendo así el influjo de los libros hacia ella. 

   - No te apresures, tu libro puede estar esperándote más adelante y luego te arrepentirás. Sé fuerte, considera cuál te gusta más y luego date la vuelta y prosigue tu camino. Si acabamos con todas las casetas y no encuentras ningún libro que te haya llamado tanto como el que elijas aquí, volveremos y te dejaré que compres cuanto desees, pero no te precipites, por favor.- Ella asintió sabiendo que, aunque fuera doloroso, debía separarse y hacer caso a su amigo.

   - Tienes razón - dijo sonriendo a su amigo. -Prosigamos nuestro camino antes de que me arrepienta- Una suave risa se escapó de entre sus labios y ambo prosiguieron su camino en busca del libro perfecto.

Siguieron caminando aún cuando el sol golpeaba su frente y sus pies reclamaban posarse sobre la hierba fresca y entonces, como si fuera obra de u milagro, ocurrió. Entre risas, charlas y mirar casetas, nuestra protagonista cortó en seco su voz, y con ello, dejo de andar también pues sus ojos, su mente y todo su cuerpo, sólo tenían atención para una cosa, un cartel que colgaba de una de las casetas con la imagen de un libro que ella llevaba tiempo ansiando. Sabía que ese era su libro, que por más vueltas que diera ningún otro se merecería más que él volver con ella a casa. Miró a Nacho y le señaló el cartel, diciéndole con los ojos lo que no pudo con las palabras y él asintió comprendiendo por completo a su amiga. Entre saltos de alegría ella compró el libro con el que soñaba, ese libro basado en otra historia que también la cautivó, la de Peter Pan. El libro no podía ser otro que Recuerda que me quieres de W. Davies. Un libro mágico de unas autoras que destilaban magia con sus palabras, unas autoras que, para sorpresa de Patricia estarían en un rato firmando ese ejemplar en esa misma caseta.

Sí, podríamos pensar que este es el final feliz de la historia, que ella conseguiría la firma en su libro ansiado y que todos comerían perdices y serían felices. En cierto modo fue así, pero la avaricia llamó a la mente de nuestra protagonista y ella decidió alejarse un rato de la caseta para comprar ese libro que tan fuerte le había gritado en la caseta de Plataforma editorial, El mar de la tranquilidad. Si no hubiera sucumbido a impaciencia de tenerlo en ese instante en sus manos, ella no habría abandonado la caseta de Liberespacio y por tanto, no se habría encontrado escasos minutos más tarde, la tremenda cola que había para la firma de Wendy Davies. Por fortuna, la espera en compañía de su gran amigo, se hizo más amena y poco a poco fueron alcanzando el objetivo y se vieron cerca de aquellas autoras con tanta magia.

Ese es nuestro final feliz, la chica que soñaba con libros, consiguió los dos libros que deseaba, conoció a las autoras de uno de ellos y lo más importante, compartió toda experiencia con su mejor amigo, su fiel compañero de hazañas, Nacho. Aquel que la hace reír a cada instante y con el que descubre cosas insólitas, como un baño para lectores.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado

5 comentarios:

  1. Hola^^
    Por lo que leo, os lo pasasteis bien, a´si que me alegro mucho :3
    Yo nunca he ido a la Feria del libro de Madrid, aunque espero poder hacerlo el año que viene >_<
    besos!

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    1. Jajaja muchas gracias guapa! La verdad es que fue un tarde muy divertida! Si vas el año que viene espero verte!

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  2. Jo, que suerte tienes, me alegro de que la disfrutaras :3
    Y lo del baño me ha matado jajaja Me encanta
    Besos ^^

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    1. Jajaja la verdad es que me quedé con los ojos como platos y tuve que hacerle una foto para que lo vierais en el blog jajaja.

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  3. Nunca he ido a ninguna Feria del libro, salí por el día del libro y poco más. La verdad es que me agobio con mucha gente y siempre me pasan dos cosas: Hago una lista y no encuentro ninguno de los libros o bien gasto lo que no tengo xd Me alegra que lo haya psado bien^^

    Saludos!

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