Mostrando entradas con la etiqueta escritura creativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritura creativa. Mostrar todas las entradas

13 ago 2018

Y llegas tú...

Y es que siempre llegas tú, de la manera más insospechada y cruel posible. Tú que un día fuiste mi todo y que ahora tan sólo eres todos los pedazos de mi maltrecho corazón, tú a quien tantas veces juré que había superado y olvidado, pero no puedo porque siempre vuelves.

Ya sea en un bar en el que no esperaba verte, tomando una cerveza e ignorando que estoy allí, ignorando que una vez fui parte de tu vida, y eso es lo que más me duele, no el que me ignores en ese momento sino que ignores el recuerdo, que lo pisotees de tal forma que me hagas desaparecer y hacerme tan pequeña que duele.

Ya sea después de una noche de fiesta, en la que conozco a otros con los que nunca acabo de encajar por tu culpa. Por tu culpa porque los comparo, porque no quiero que se parezcan lo más mínimo a ti para que no vuelvan a hacerme tanto daño. Los comparo porque no quiero que vuelvan a tener una sonrisa que me vuelva tan loca que me haga perderme en ella y luego meses después no sepa ni cómo recuperar la cordura.

Siempre llegas tú, porque fuiste tú el primero y puede que el último. Siempre llegas tú porque nunca acabé de comprender cómo pudiste dar a la primera de cambio llorar que a mi negaste en cinco años porque no creías en ello, y yo me quedo aquí, como una tonta fingiendo que no le importa lo más mínimo cuando la verdad es que aún se me retuerce el corazón cuando veo ciertas cosas, cuando aparecen tus regalos y en vez de preguntarme cómo pude quererte tanto, me pregunto qué es lo que hice tan mal para que tú no me quisieras.

Llegas tú, siempre tú, ya sea en un bar o ya sea en mi cabeza y yo sólo ruego al cielo que me de la fuerza de contar hasta tres, esbozar mi sonrisa más amplia y superarte cada día un poquito más, hasta que llegue un día en el que te vea y por fin, no sienta nada. Ni bueno ni malo, solo un vacío y la certeza de que hice bien y que estoy mejor sin ti y tú sin mi. La certeza de que alguien un día podrá recomponer todos los trozos de este corazón y hacer que encajen con los suyos, que borre los miedos con sonrisas y que sobre todo, cuando vuelvas a aparecer sólo pueda sonreír y alegrarme por ti.

Y llegas tú...

2 abr 2017

Él

¡Buenas tardes! ¿Qué tal lleváis el fin de semana? La verdad es que es una gozada estos días que estamos teniendo por aquí de sol y temperaturas del todo primaverales, a mi estos días me encanta salirme al jardín y escribir nuevas historias o leer y perderme en las historias de los libros que leo mientras el sol acaricia mi rostro con sus rayos...

Hoy os traemos la continuación de Él & Ella, hoy toca n capítulo con la visión de Martina, la protagonista femenina de nuestra historia ¿queréis conocerla? Sólo tenéis que leer esta entrada.

29 mar 2017

Ella

¡Buenas tardes!
¿Cómo estáis? Espero que muy bien y que tengáis tantas ganas como yo de ver como empieza la historia que Patt y yo estamos preparando. Hoy os voy a dejar la primera parte desde la vista masculina.
El próximo Domingo día 2 de Abril, Patt os dejará la primera parte desde la vista femenina.
¿Estáis listos? Allá vamos.

12 mar 2017

Café

¡Buenos días! El fin de semana ya llega a su fin y, como cada Domingo (o eso se intenta) aquí os traigo algo con lo que disfrutar un ratito mientras disfrutáis de vuestro primer café si se os han pegado las sábanas o, si por el contrario habéis madrugado, quizá leais esto entre pilas de apuntes y el segundo o tercer café de la mañana.

Soy de las que les cuesta encontrar inspiración a veces pero que, cuando menos se lo espera, encuentra esa chispa donde no lo habría imaginado. En concreto, el relato de hoy nace de una de mis pasiones y de uno de mis complejos. Adoro el café, los recuerdos que me trae su aroma, su complejidad... Y sin embargo siempre he odiado el color de mis ojos que se asemeja tanto a esa bebida que me trae de cabeza desde que me dejaron tomarla. 

Es curioso, pero me ha gustado el café antes incluso de probarlo. De pequeña, cuando aún no me dejaban tomarlo, mis caramelos favoritos eran los de sabor café, amargos pero que te dejaban una sensación dulce al tomarlos y luego, cuando crecí y pude disfrutar de aquel placer de dioses, me volví adicta a él. Hasta el punto de que mis mañanas no son las mismas si no ha habido en ellas una taza de esta humeante bebida, con poca azúcar y con mucha espuma.

Espero que disfrutéis del post.